La siguiente es la transcripción de la entrevista realizada por Ignacio Paz, periodista de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile en Enero del 2012.

 

Pedro Salinas, psicólogo que actualmente cursa el Doctorado en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte de nuestra facultad, coordina un grupo de investigación basado en la psicología del arte cuya vitrina es el recién inaugurado sitio web psicologiadelarte.com a través del cual pretenden impulsar la difusión de trabajos y postulados sobre esta área de estudio a nivel latinoamericano y lograr unir a la disciplina.

 

“Hace un mes comenzamos con la plataforma Web y el trabajo total se inició en junio del 2011. En ese tiempo se ha incorporado más gente al proyecto y hemos logrado complementarnos muy bien entre los investigadores”. Asegura Salinas.

En la siguiente conversación se presentan los objetivos e ideas de esta iniciativa.

¿Qué es la psicología del arte?

Aunque resulta un tanto complicado definir la psicología del arte, dado, por un lado, el carácter históricamente fragmentado y discontinuo de la disciplina, entendemos la psicología del arte, como una rama de la psicología general, cuyo interés es teorizar en torno al arte como producto de la cultura y en su carácter de obra. Por ello, es posible identificar una psicología ‘del’ arte interesada en comprender el ser humano relacionado con lo que se considera como una de sus manifestaciones culturales esenciales, como así también, una psicología ‘de la obra’, interesada en aplicar, transmitir e intercambiar conceptos desde y hacia el arte, como producción material concreta en la que se puede identificar un discurso de obra.

¿Con cuál aproximación te identificas más?

En lo personal, me interesan ambas aproximaciones, pero me parece esencial que la psicología como disciplina pueda reconocer en el arte no un subproducto de la cultura, o un producto de segundo orden, como creo que ha sucedido en los últimos años.

Desde esa perspectiva, Salinas enfatiza que la formación de pregrado en las escuelas de psicología no se encuentra en ninguna malla la posibilidad de que un estudiante se acerque a lo humano desde el estudio del arte o de la cultura y tampoco al fenómeno de la religión.

¿En ese contexto cual sería entonces la misión de la psicología?

La psicología actual tiene la necesidad y el deber de recuperar el carácter dialogante con la cultura en un sentido amplio y no solo interesarse en el control de las variables que intervienen en el diseño experimental, en el cálculo estadístico y la operacionalización de la conducta animal o humana, como sucede en muchas escuelas de psicología de nuestro país. La reflexión tiene que recuperar el interés por lo que sucede más allá del aula, del laboratorio y del experimento programado.

¿Cuál es el principal ámbito de interés del grupo de investigadores que coordinas?

Nos preocupa la progresiva desertifación del sujeto en el mundo occidental por un lado por el uso y abuso de tecnología y  por otro por un capitalismo salvaje que pretende la globalización a cualquier precio, con las pérdidas identitarias locales que ello conlleva. ¿Qué nos pasa cuando las cosas dejan de funcionar a escala humana? Eso pone por delante un debate, que aunque artificial para algunos, lleva a reflexionar sobre lo analógico y lo digital en la era de a comunicación global.

Nuestro interés se encamina también por la relación del ser humano, con el cuerpo y su representación. Si en la historia de la psicología moderna, “el problema del cuerpo”, era casi un tema excluido, ante el mayor interés suscitado por lo que sucede “ahí dentro” (de la cabeza), desde una dimensión epistemológica de la ciencia, en un momento el cuerpo se vuelve a considerar como un soporte válido de la experiencia.

¿Cuál es el atractivo desde el punto de vista artístico?

Para nosotros ha resultado particularmente interesante ver como ciertas formas de arte contemporáneo trabajan en torno al cuerpo y también con conceptos o nociones como el yo, la identidad, la conciencia, etc, en consonancia con ciertas teorías biológicas y psicológicas. En este sentido, el arte que tuvo un fuerte auge entre los ’80 y los ’90 que utilizó recursos como la abyección y lo ominoso, con artistas como Tracy Emin, Sarah Lucas, Damien Hirst o Marc Quinn o McCarthy, casi todos de la generación de “Young British Artists” utilizan como un recurso fundamental, la cita o la utilización del cuerpo como forma de perturbar nociones ya canónicamente establecidas en el paradigma mimético kantiano, como sostiene Kieran Cashell con su noción de Transgressive art.

Esto se nos reveló particularmente interesante desde una aproximación psicológica, a partir del seminario de doctorado impartido por el Prof. Rodrigo Zúñiga, quien reflexionó respecto del carácter agónico del arte y la “potestad soberana del artista”, quien eventualmente, en “el nombre del arte”, todo lo puede. Acá emergió para nosotros, entre otras cosas, un cuerpo sufriente, un cuerpo lacerado, derruido, el cuerpo de lo abyecto homosexual, propio del discurso del arte nacional en la época de la dictadura, pero más interesante aún, el cuerpo de la postmodernidad.

¿Qué relación existe entre el arte y la ciencia actualmente?

Esa relación está en un punto interesante de convergencia, como quizás antes no lo estuvo. Esto también tiene ciertas implicancias desde el punto de vista bioético y biopolítico, cuando ciertos artistas pertenecientes a una corriente denominada sci-art o bio-artcomienzan a ver con fascinación la posibilidad de crear con la materia viva como sucede con el caso del artista brasileño Eduardo Kàc y su famoso experimento de la coneja alba, que fue modificada genéticamente a partir de la experimentación con el gen de una medusa que es reactiva a la luz ultravioleta. El resultado, una coneja que ante ciertos estímulos lumínicos destella en la oscuridad.

Otros artistas como Carsten Höller, del que Tania Orellana, estudiante también del doctorado, escribe un interesante artículo en nuestra web, se sitúan más bien en la posibilidad de utilizar ciertos elementos de la ciencia para trabajar sobre la alteración de la percepción o el espacio. Como ves, nuevamente estamos ante prácticas artísticas que pueden situarse en los límites del arte.

En lo personal, creo que la psicología del arte, no debe lanzarse a responder qué es o no es arte, sino más bien, tratar de generar un rendimiento conceptual cuando, por ejemplo, el arte pierde el régimen de objeto o cuando se produce la desmaterialización de la obra, o cuando se propone el arte desde un paradigma relacional, donde artista y espectador, de alguna forma co-construyen algo que se podría entender como obra de arte sin un apriori y desprovista de un fin. Rudolf Arnheim afirma, por ejemplo, que para muchas personas el arte de “nuestro tiempo” se ha vuelto incomprensible, en el sentido de que muchos de los objetos artísticos miden su valor por la capacidad de desconcertarnos. Ahora son ellos- los objetos de arte- los que necesitan de una interpretación.

Ignacio Paz Palma. Periodista Facultad de Artes.

Viernes 27 de enero de 2012

http://www.artes.uchile.cl/noticias/78959/entender-el-fenomeno-humano-desde-el-estudio-del-arte-y-la-cultura